La Santísima Trinidad

Dios nos abre su intimidad para que podamos conocerle y adorarle. Contemplarle da sentido y transforma nuestra vida por completo en nuestras relaciones, trabajo y culto. Examinamos si nuestra vida corresponde a la vida de alguien que contempla a Dios.

Fortaleza de lo alto

Este don del Espitu Santo es crucial en un mundo en el que evitamos todo sufrimiento y esfuerzo. Podemos distinguir tres escalones: virtud humana de la fortaleza, virtud teologal de la esperanza y don del Espitu Santo.

El don de Entendimiento

¿Para qué sirve este don? Este don del Espíritu Santo viene en ayuda de nuestra fe para iluminar nuestra inteligencia y hacernos profundizar de un modo infuso en la verdad revelada. Pidamos al Espíritu Santo que nos llene con este don tan importante para nuestra vida.

Dulce huésped del alma

La tercera persona de la Santísima Trinidad se encarga de nuestra santificación. Desde dentro de nuestra alma alienta la vida cristiana, la construye e impulsa el apostolado. Con Él la Iglesia realiza la misión confiada por Jesús: Id por todo el mundo y anunciad el Evangelio.